Britex Electrónica
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25 Dec
25Dec

¡Imagina tu sueño emprendedor como un barco poderoso listo para conquistar mares abiertos! Tienes el voltaje alto: esa intención ardiente que te quema por dentro. Pero si el casco está lleno de lastres y el ancla está clavada en el fondo, por más motor que enciendas, no avanzas. La energía se disipa en calor inútil, frustración y estancamiento.

En el circuito de tu vida, la resistencia es eso exactamente: todo lo que frena el flujo natural de tu energía. Y la buena noticia es que la mayoría de esas resistencias no están afuera... están en tu mente, como un software viejo lleno de bugs que vino instalado por defecto.

Jim Rohn lo decía claro: “Tú eres el promedio de las cinco personas con las que más tiempo pasas”. Si en tu círculo hay parásitos energéticos, críticas constantes o relaciones que te hunden, estás rodeado de resistencias externas que drenan tu voltaje sin dar nada a cambio.

Tony Robbins va más profundo: “El cambio sucede cuando el dolor de quedarte igual es mayor que el dolor de cambiar”. Esas anclas mentales —miedos, dudas, creencias limitantes como “no soy suficiente” o “el dinero es difícil”— son lastres que has cargado por años. Pero puedes soltarlas.

Hoy Joe Dispenza explica que tu mente es como un programa: repites los mismos pensamientos y emociones todos los días, y tu cuerpo cree que ya estás viviendo ese futuro limitado. Para bajar la resistencia interna, hay que reescribir el software: medita, visualiza el futuro que quieres como si ya fuera real, y rompe el bucle de la programación vieja.

Bob Proctor insistía: “La Ley de Atracción no es magia, es física mental”. Si tu mente está llena de resistencia (pensamientos de escasez, comparación, victimismo), atraes más de lo mismo. Cambia el canal interno y la resistencia baja sola.

Joseph Murphy, en “El Poder de tu Subconsciente”, lo ponía simple: planta semillas positivas en tu subconsciente antes de dormir y al despertar. Esas semillas crecen y disuelven las resistencias como un solvente poderoso.

¿Cuándo ser una Resistencia Alta?

La resistencia no es mala en sí misma. Un poco de ella fortalece el circuito, como un resistor que protege de sobrecargas. Pero cuando es excesiva, quema todo.

Aquí va el enfoque proactivo: conviértete tú en una resistencia alta y selectiva, como un resistor de 100 mega ohmios que deja pasar solo lo que suma:


  1. Alta resistencia a los ladrones de tiempo: di “no” sin culpa a lo que se no alinea con tu meta. Esto se llama “gestión masiva del no”.
  2. Alta resistencia a críticas ajenas: que resbalen como agua en un cable aislado. “Si quieres volar como águila, no te juntes con gallinas”.
  3. Alta resistencia a parásitos humanos: identifica y aleja a quienes solo toman sin dar, a los que solo te llaman cuando necesitan. Protege tu energía como un fusible protege un circuito.

Y para las resistencias internas:

  1. Identifica tus lastres: escribe hoy mismo tus creencias limitantes. Sácalas a la luz.
  2. Suelta el ancla: perdona el pasado, suelta resentimientos. “No puedes crear un nuevo futuro cargando lo emocional del viejo”.
  3. Reprograma el software: 10 minutos al día de visualización + afirmaciones. “Repite hasta que tu subconsciente lo crea”.
  4. Actúa a pesar del miedo: la resistencia baja cuando das el primer paso. El barco se mueve solo cuando sueltas amarras.

Cuando bajas la resistencia innecesaria y pones resistencia alta donde debe estar, tu voltaje —esa voluntad ardiente— genera una corriente poderosa. El barco zarpa, las velas se hinchan y el mar abierto te espera.

No esperes a que las condiciones sean perfectas. Suelta las amarras hoy. El viento ya está soplando a tu favor.

¿Y tú? ¿Qué lastre o ancla estás listo para soltar hoy? ¿Cuál es esa resistencia mental o persona que ya no te sirve?

Déjame tu comentario abajo, comparte este artículo con ese amigo que también quiere zarpar, y etiquétalo en redes si te movió como a mí me mueve escribirlo. Juntos bajamos resistencias y hacemos que más barcos naveguen libre.

En el próximo artículo cerraremos la serie con la Corriente: cómo transformar esa energía liberada en acciones diarias que te lleven a puerto... pero uno mucho más grande del que imaginabas.

¡Gracias por leer, carnal! El océano nos espera. ⚡

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